Como toda herramienta educativa, una video-lección tiene que
pasar también un procedimiento específico donde aclara los pasos a seguir para
poder dar una clase en vídeo.
Para empezar, previamente hay que realizar una
planificación, lo cual quiere decir que habría que seleccionar los materiales,
visualizarlos después, estudiarse la guía, planificar una buena metodología de
trabajo, etc.
Después, se abriría el turno de una introducción, que por
supuesto conlleva motivación, ya que consiste en relacionar y aclarar
conceptos, abrir interrogantes a los alumnos para dejarles con la intriga de lo
que van a visualizar más tarde y dejar así su mente expuesta a preguntas que
irán resolviendo a medida que el vídeo avance.
Más tarde, la sesión de choque donde se debe comprender los
conceptos, más que aprenderlos sin entender nada. Está precedida por el
análisis y coloquio, que es donde se aclararán las ideas, se planteará una
discusión y los visionados parciales que cada grupo tiene al respecto del tema.
Una segunda sesión consistiría en descubrir nuevos matices,
ir más allá y confirmar los comentarios que el profesor ofreció en su momento.
Por otro lado, los ejercicios de aplicación consistirán en
experimentos y proyectos que se llevarán a cabo ahora que los alumnos ya
conocen mínimamente el tema.
A continuación iría la síntesis, que se trata de la puesta
en común, las conclusiones que dé el profesor para concretar por fin el tema.
Finalmente, la evaluación. Esta evaluación será escogida por
el profesor como le parezca más conveniente y se evalúan tanto a los
profesores, como a los programas y los métodos.
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